Negro y rosa

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Ya que he abierto la veda de mi lado más frívolo, voy a bucear en él hablando del color por excelencia, el que representa la ausencia del mismo, paradigma de elegancia, asociado al mal en sí mismo, al futuro incierto, al crimen, al humor macrabo, a la mala suerte. Con ustedes, de guan an onli: ¡el negro!

Tanto en mi ropero como en el futurible zapatero es (y será), sin duda, el que domina. El que nunca falla a pesar del estado de ánimo o las ojeras que arrastre. Con el que siempre me veo bien. El problema es que de un tiempo a esta parte se ha convertido en misión imposible ir de negro riguroso. La culpa es del gato, que tiene la casa inundada de pelos blancos. No hay forma humana de deshacerte de ellos. Pareciera que cualquier camiseta de algodón se hubiera convertido por arte de gato en una de angora. He probado con los clásicos cepillos de ropa, la aspiradora, la extracción unitaria manual. Nada. No hay manera. Hasta el punto de que desde que compartimos piso con Grissom (el gato) el negro, ¡mi negro! se ha visto relegado al asfixiante armario. Porque, cabezota que es una, el día que pese a todo decido ponerme alguna prenda negra, me lo paso cual chimpancé desparasitando a su congénere. Como hoy, por ejemplo, que tengo los dedos agarrotados ya, con forma de pinza de tanto estirar. ¡Y para colmo al vestirme me he manchado de desodorante! Me he dado cuenta en la oficina. Toda la parte interior del codo blanca. Vamos, que voy de un cómodo todo el día que ni os cuento. Que digo yo, ¿tanto cuesta aplicar la fórmula “antimancha” a todos los Dove? Porque el caso es que existe, yo lo he tenido en estas manitas, pero sólo lo encontré en el Hipercor. Incluso volví expresamente para reabastecerme dado que en otros supermercados ni saben lo que es, pero ya no estaba.

En fin, que me trae negra. Y no es que no me guste el rojo o el blanco o el verde lima, no. Me gustan todos los colorines, todos a excepción del rosa. No puedo con él, en ninguna de sus tonalidades: palo, chicle, pastel, coral… Y del rosa arzobispo con reminiscencias falangistas mejor ni hablamos.

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2 comentarios to “Negro y rosa”

  1. alhuerto Says:

    Da para mucho el arzobispo este jajaja,

    Has probado a rapar al Grissom?? Yo lo estoy planteando con mi chucha… Diomio, que de pelo!!

  2. katanga Says:

    Sí q da, sí. Pero yo lo vi antes!!! XDDD

    Raparlo??? Pobrecito. Ajo y agua, q hi farem?

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