Archive for 29 febrero 2008

Cazadores

29 febrero, 2008

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A pedradas, si hace falta. Menuda juerga: comer, beber, matar cualquier cosa que se ponga a tiro y echarse unas risas rememorando la jornada. Como el Soberano, es cosa de Hombres.

El ejemplar de Hombre de las fotos se llama Jaime Ferrero. Afinicionado, también, a la caza mayor y (ex)miembro de las Nuevas Generaciones del PP por Toledo gracias a la denuncia pública que se hizo a través del blog Talavera de la Reina. Cosas como ésta demuestran que el 2.0 no es del todo inútil.

Supongo que será uno de los cientos de miles de millones de Hombres que se pasearán mañana por Madrid reclamando su, a todas luces, repulsiva supremacía.

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Metamorfosis bráguica

24 febrero, 2008

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Es lo que tienen las mutaciones. Una sale de casa tan pancha un lunes por la mañana y vuelve hecha una braga. Dolor de cabeza, malestar general, la garganta como una lija del 40… Después han venido las toses, los mocos, en fin, el peor proceso gripal que he atravesado en muchos años. Me he visto relegada a sufrir a los programadores de TV porque ni capacidad para concentrarme en leer cuatro líneas. Del ordenador ni hablamos.

¡Qué cantidad de porquería, por Dios! La misma mierda en todas las cadenas todo el santo día. Eso sí, estoy deseando saber quién se chupa a Marquitos.

Para paliar la intoxicación televisiva he visto alguna que otra película, gentileza de un tal Torrent. XTorrent (ay, bendito). Entre ellas, y ya que estamos con las mutaciones bráguicas, “No Country for Old Men“. Que no es que esté mal, y que me perdonen los fans de Javierito, pero cualquiera con la nariz rota y una peluca, que sepa mantener esa cara palo durante los 122 minutos que dura la cinta, podría hacer ese papel. ¿A qué tanto premio? Y esta noche la guinda final, con Pe entregando estatuilla en el Kodak Theater como si hubiera hecho algo medianamente decente desde que cambió el Jabugo por las hamburguesas.

Chafarderas

15 febrero, 2008

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Cuando empezamos con las reformas en el local de la oficina, poco a poco fueron desfilando uno por uno todos los vecinos del bloque preguntando qué íbamos a montar. La excusa era el supuesto miedo a tener un bar de copas debajo de los balcones. La realidad: curiosidad. Sin más.

En el despacho somos tres. J. es ex-fumador. Tolerancia cero al tabaco. A. y yo fumamos, así que, desde la entrada en vigor de la dichosa ley, haga frío o calor, tenemos que darle al vicio de puertas afuera.

Pues bien, de vez en cuando, después de año y medio, todavía hay señoras, porque mal que me pese tengo que admitirlo: son ellas, que en mis cinco minutos ahumados se acercan para preguntarme qué es lo que vamos a hacer “ahí dentro”. Dependiendo del día les contesto con mejores o peores modos, pero me molesta esa intromisión en mi momento cigarro, primero, y en lo que considero no es en absoluto de su incumbencia, después.

Me fascina la falta de pudor de esas mujeres que sin dudarlo un segundo, absorbidas por su afán de chafarderismo, te abordan para preguntarte algo que, en realidad, ni les va ni le viene.

Yo sería incapaz.

San Valentín

13 febrero, 2008

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Cien

11 febrero, 2008

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Tarta Sacher

8 febrero, 2008

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Ayer sufrí la confirmación de una horrible revelación:  me fue imposible entrar en unos tejanos que hace dos años me hacían bolsas.

He decidido, por fin, en serio, de verdad verdadera, apartar temporalmente de mi dieta los dulces que, en las últimas fechas, habían vuelto a cobrar una excesiva relevancia. Los disgustos, supongo. Hay a quien la ansiedad le hace perder quilos a marchas forzadas. A mí me da por ponerlos, ¿qué queréis que os diga? Perseverando en la mala suerte, que no se diga.

Esta tarta la hice para el cumple de mi señora madre, que fue a finales del mes pasado, pero entre unas cosas y otras no he tenido tiempo de colgar la receta, conste.

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Derretimos el chocolate al baño maría (o al microondas, que es más rápido y limpio) y lo mezclamos bien con la mantequilla.

Aparte, batimos las yemas y el azúcar molido hasta que blanqueen.

Juntamos las dos preparaciones.

Batimos las claras a punto de nieve y añadimos los 50 gr. de azúcar antes de acabar de subirlas.

Vertimos la harina, a la que previamente habremos echado la pizca de sal, sobre la mezcla primera muy poco a poco (tamizándola con un colador, por ejemplo). Mezclamos bien.

Añadimos las claras montadas.

Colocamos en el molde (mantequilla y harina si es de los clásicos, ya sabéis) y metemos al horno, que tendremos precalentado a 180ºC. Unos 3/4 de hora aproximadamente, aunque, como siempre, comprobamos con un palillito que la masa esté hecha.

Dejamos enfriar completamente en el molde.

Desmoldamos y partimos por la mitad con mucho cuidado. Procedemos a untar la confitura. Nos resultará mucho más fácil si la calentamos un poquito con el microondas. La mayoría de recetas de esta tarta utilizan confitura de albaricoque, pero en mi caso preferí ponerle de frambuesa. Pa gustos, mermeladas.

Dejamos reposar en lugar fresco.

Vale. Empezamos a preparar la cobertura.

De nuevo al baño maría (o microondas), deshacemos el chocolate junto con el azúcar y 1/8 l. de agua. Tiene que cocer un poquito. Que quede bien ligado, espesito y brillante*. Vertimos sobre el pastel**. Dejamos enfriar en la nevera, mínimo dos o tres horas.

* Sobre todo mezclad muy bien, coladla si hiciera falta porque a mí me quedaron grumos a cascoporro y después del currazo que me pegué no os podéis imaginar la rabia que me dió cagarla en el último paso.

** Truco para cubrir la tarta por entero y sin enguarrarnos hasta las cejas, nosotros y la cocina: Si vuestro microondas es de los que tienen rejilla para calentar 2 platos, colocad la tarta sobre la misma y debajo un plato que recoja todo el chocolate sobrante. Cuando acabéis, ponéis la tarta en el plato de servir y a la nevera.

¡Ah! Otra cosa: en la receta ni se menciona la levadura pero yo creo que las claras no son suficientes. Echadle un poquito si queréis que el bizcocho quede mínimamente esponjoso.

Bon profit!

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¿No hay dos sin tres?

6 febrero, 2008

Mismo sitio, misma hora, una semana después.

Nos acaba de “atropellar” un coche dando marcha atrás en un intento desesperado por aparcar (dos).

Si tenemos que fiarnos de los dichos populares, en 7 días os cuento cómo ha ido el tres.