Percances cotidianos

puerta1

Flashcards

Como por ejemplo llegar por la tarde al trabajo, después de comer, y encontrarte con que la puerta no quiere abrirse.

Pruebas con la llave. Hacia dentro, hacia fuera. Con otra llave. Hacia dentro, hacia fuera, arriba, abajo. Te cargas un par de tarjetas (club Carrefour, Assistència Sanitària) intentado emular aquello que a todo el mundo le han contado que hacen los cerrajeros. Vuelves a probar con la llave. Hacia dentro, hacia fuera, arriba, abajo. Llamas al RACC, que te dice que lo sienten mucho, pero que su seguro sólo te cubre el lugar de residencia. Otra vez la llave. Hacia dentro, hacia fuera, arriba, abajo. Subes a casa a buscar una radiografía con la intención de poner el práctica el segundo truco que a todo el mundo le han contado que hacen los cerrajeros. Insistes con la llave. Hacia dentro, hacia fuera, arriba, abajo. Das unas pataditas a la puerta como el que no quiere la cosa. Unos empujones. Te cagas en todo. Y, finalmente, te rindes ante tu inutilidad y haces La Llamada.

Aparece SuperPapá, prueba con la misma llave que de tener rayos en los ojos hubieras fundido hacía una hora larga de reloj, pim pam, ¡y la puerta se abre!

10 comentarios to “Percances cotidianos”

  1. Ana Says:

    Esto me recuerda a una cosa muy habitual en mi adolescencia:

    Yo.-Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!

    Mamá.-Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!

    Y.- Dónde está mi pantalón negro?

    M.- En el armariooooooo

    Y.- No está

    M.- Sí está

    Y.- Que no

    M.- Lo has buscado bien?

    Y.- Sí

    M.- Has mirado percha por percha?

    Y.- Sí

    M.- Y?

    Y.- No está.

    M.- Espera que voy

    (30 segundos más tarde)

    Y.- Coñe! pues sí estaba!

  2. katanga Says:

    jajajaja, es terriblemente humillante.

  3. Doublecloth Says:

    Pero a quien no le haya pasado algo de esto que tire la primera piedra… jeje

  4. Mara Jade Garland Says:

    Mara VS Darth Eye (el hermano informático):

    – ¡Darth Eye! ¡Darth Eye! Tienes que venir a ayudarme. Mi ordenador se ha vuelto loco.
    – ¿Qué le pasa?
    – Arranca, más que nada porque lo oigo y la luz parpadea. Pero no se ve nada en el monitor. Está como apagado.
    – Eso es que está apagado. Enciéndelo.
    – Joder ¿eres idiota? Ya lo he encendido varias veces y nada. Y la cpu también, la estoy apagando y encendiendo a capón.
    – ¡¡No hagas eso, furra!!
    – No, si ya he dejado de hacerlo. Sobre todo después de que estoy empezando a oler a quemado.
    – ¿¿Quéeee?? Voy p’allá. Aunque espera un momento: ¿no tendrás el monitor desenchufado?
    – Oye bonito que no soy gilipollas. Es más, lo he desenchufado y enchufado varias veces, pero no hay manera. Y este olor a quemado me está mosqueando ya mogollón. Incluso noto cierto acaloramiento y huele raro.
    – Vaaaaale no toques nada más. Ya voy.

    ——————————————–

    – Menos mal que has venido, tio.
    – A ver el monitor. A ver el enchufe.
    – Joder con el enchufe, que pesao eres. Hala, míralo tú mismo y te quedas a gusto.
    – Mara, vete a la mierda.
    – ¿¿Por??
    – Has enchufado la estufa en vez del monitor y tienes una bolsa de plástico derritiéndose junto a ella. Payasa.

  5. katanga Says:

    jajajajajajaja. Ya me siento mejor, gracias!!!

  6. Warwax Says:

    Jajajajajajajajajajaja.

    Cuando pasan esas cosas, si los hijos son pequeños, los padres sienten que están enseñándoles, abriéndoles camino, pero cuando los hijos son mayores, los padres se crecen por doble motivo, por saberse útiles e imprescindibles para sus hijos y por ese eterno tópico de “… esta juventud no vale para nada, si ellos hubieran vivido en mi época…”. De cualquiera de las maneras es jodido para los hijos y gratificante para los padres.

    Yo, que lógicamente he estado y sigo estando en el lado “hijo” (y que me dure muchos años), también puedo hablar ya de mi lado “padre”, aunque sólo en la primera etapa, con mi hija pequeña. Os puedo asegurar que yo mismo me sorprendo a veces, porque ni yo mismo se porqué ahora encuentro a la primera lo que ella pierde, o adivino lo que le va a pasar inmediatamente, cual pitoniso.

    Así que no te preocupes, si quieres solucionar el problema, la maternidad es la mejor opción.

    Besos paternales.

  7. katanga Says:

    Bueno, bueno, te puedes imaginar cómo se fue mi padre de aquí. Nosmal q la calle nos estrecha, q si no no pasa, jajaja.

    La maternidad. Ahá. Me veo a mi padre enseñándome a montar una cuna, a cambiar pañales y a sacar canicas de narices ajenas. Una solución? Estás seguro? :P

  8. Maria de Mave Says:

    jajajaja

    impresionante. Como si me hubieras pintado. Yo también tengo un superpapá de esos, pero ¡joder! seguir teniendolo a los 37 es un lujo. Yo lo tengo a él y el sigue teniendo a su niña. Es un trato justo, no???

  9. alhuerto Says:

    Si es el papa o la mama, aún pero cuando es el vecino del 5º, entonces si que se te debe caer la cara de verguenza…… y es que el vecino del 5º fui yo en un caso similar.

    Mara…. al menos frio no pasaste.

    :P

  10. katanga Says:

    Sí q lo es, María ;)

    Pos no sé q decirte, Alwerto. Yo creo q no. Al vecino del 5º apenas lo conoces. Puedes tener un día tonto y jamás volver a recurrir a él, puede pensar lo q quiera, no tiene base para crearse una opinión y colgarte la etiqueta de inútil. Pero tu padre (o tu madre) llevan toda la vida sacándote de “apuros”. Es un suma y sigue. Una reconfirmación de lo ya confirmado por ellos.

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