Archive for the ‘Religión’ Category

Halloween

31 octubre, 2008

O Castanyada. Noche de las brujas o día de los difuntos. Fiesta pagana o celebración religiosa. Los orígenes son claros. En principio, pues, no cabría discusión sobre cuál de las dos inició la tradición. Pero la hay. Seguramente por desconocimiento. La Iglesia lleva siglos haciendo su trabajo. El principal argumento de los que están en contra de esta “fiesta importada de los USA” es que se trata de un acto más de consumismo salvaje. Lo que no saben ellos, es que hace años que nos subimos a ese carro, no hace falta que vengan de fuera a hacernos gastar dinero. Que se lo digan sino a las floristerías, que hacen uno de sus varios agostos anuales gracias a los muertos y la mala conciencia del siempre afligido creyente.

¿Es mejor gastarse el dinero en coronas que en disfraces? ¿Más ético hacer cola en el cementerio que en la pastelería? Dúdolo.

Yo, que ni voy a disfrazarme de bruja ni pienso pasarme por ningún campo santo, ya tengo preparados mis panellets. ¡Este año me han salido riquísimos! Claro que, después de estar casi 5 horas metida en la cocina, era lo mínimo. Tenemos listas las castañas, a falta de asar, y el moscatell. Es mi manera, la que yo elijo y no me importa que los demás lo celebren de otra forma. Si no se hace daño a nadie, ¿por qué imponer una sobre las demás?

Lo celebréis como lo celebréis, no os olvidéis el paraguas. Feliz fin de semana.

Zeitgeist

9 julio, 2008

A lo mejor ya conocéis este documental de acertadísimo título. Yo lo descubrí ayer por casualidad y pese a que pueda ser tachado de catastrofista, sensacionalista o conspiranoico por la mayoría sumisa, a mí me parecieron 122 minutos de cruda, interesante y acojonante realidad de obligada visión.

www.zeitgeistmovie.com

Y éste por MuSiK

5 marzo, 2008

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Desde la Asociación Alfaguara y con la subvención del Ayuntamiento de Granada,  se pone en marcha el práctico a la vez que actual “Curso Casa 10” destinado a las jóvenes universitarias granadinas para que se hagan mujeres de provecho.

Hacerle el bajo a un pantalón, aprender a darle la vuelta a la tortilla de patatas o descubrir qué alimentos pueden ingerir para que sus maridos no las llamen gordas son algunas de las estimulantes actividades que proponen.

Fíjate, y a mí que me suena de algo…

En fin, todo sea por hacer desaparecer al de los gatitos.

Va por Goldrikch

4 marzo, 2008

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Que me ha pedido ¡por Dios! que cuelgue algo urgentemente por el mal rollo que da entrar y encontrarse con el desgraciado de los gatitos.

Aunque, sinceramente, no sé si es peor el remedio que la enfermedad.

P.D.: Mañana, si puedo y me dejan, intentaré, con más tiempo, hacer un post más agradable.

Suspicacia

30 mayo, 2007

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Como tengo a mi madre, alias “cocinera particular de lunes a jueves” perdida por algún punto de la geografía española y pese a que no es que se nos den mal las sartenes, pero hay que ver la pereza que da llegar corriendo a casa, abrir la nevera, ponerte a pensar qué hacer, decidirlo, descongelar la opción elegida, prepararla, engullirla, recoger los platos y volver a salir corriendo, ayer apostamos por la practicidad y nos metimos entre pecho y espalda un delicioso Menú Big Mac, normal, uno de ellos sólo con la hamburguesa y el pan, con patatas Deluxe y Coca-cola. Nuggets de 6 con barbacoa. Gracias.

Sé que no es la comida más sana y equilibrada del mundo, pero por una vez cada 3 meses no pasa nada y además está buena. Las cosas como son. Aunque personalmente prefiero el Burrikin, conste, pero de un tiempo a esta parte encontrar uno es más difícil que dar con la famosa aguja del famoso pajar.

Bueno, a lo que iba que me pierdo, que el tema no es si lo que comimos es una bomba de colesterol o si somos los afortunados que podemos confirmar la leyenda urbana del diente de rata, ni siquiera el mal rollo que da el payaso de la cadena. El tema es que mientras disfrutábamos de nuestra radiografía de hamburguesa, además de un grupo de guiris con cresta engañados provenientes del Ibis de al lado plantado en medio de la nada, en otra mesa había un bicós da muuurrrssssss, que diría el siempre comedido Ánsar, un musulmán para los no iniciados, que en un momento dado sacó de su mochila azul un walkman el doble de grande que el Big Mac y con los cascos puestos empezó a proferir sepa Dios qué en ese idioma que usan ajeno a la inquietud que tal hecho causaba entre el resto de comensales. La situación de máxima tensión vino cuando, siempre sosteniendo el walkman, se levantó y salió del establecimiento, abandonando la mochila.

Todos pensamos lo mismo porque en cuestión de segundos, se sucedieron los cruces de miradas que buscaban con cierta preocupación confirmación o desmentido de sospecha. Supongo que el hecho de ver que el dueño de la misma no salía corriendo despavorido contribuyó a que no cundiera la histeria colectiva, pero aún así decidimos hacer el piti en otro sitio, por si acaso.

El McDonald’s sigue estando donde y como estaba ayer. El pobre hombre estaría grabándole una cinta a sus familiares o practicando un curso del homólogo árabe del profesor Maurer, pero es que esta gente se gasta muy malas bromas.

Euro noster, qui es in caelis…

10 mayo, 2007

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Ayer por la noche en La Nit al Dia entrevistaron a Enrique de Castro, “el cura rojo” de Vallecas.  Desde su parroquia de San Carlos Borromeo, se ha hecho famoso por su lucha social a favor de pobres, inmigrantes y jóvenes marginados. Se ha convertido en todo un símbolo de la Teología de la Liberación, siguiendo la estela que Jon Sobrino iniciara allende los mares. Igual que él, reniega de la jerarquía eclesiástica y la ostentación de la que constantemente hace gala el Vaticano. Igual que él, su forma distinta de entender la religión no está bien vista por los poderosos y por eso, el cardenal Rouco Varela ya lo tiene todo dispuesto para cerrarle el chiringuito. Le acusan de mezclar fe y política.

¡Mezclar fe y política! Me pregunto qué es lo que estaría mezclando el otro día el arzobispo de Pamplona o ayer mismo Benedicto XVI antes incluso de pisar suelo Brasileño. Hay que ser cínico.

Mientras tanto, los norteamericanos a su bola, para no perder la costumbre. En Petersburg ya tienen listo su nuevo Museo del Creacionismo.

Y es que, como todo el mundo sabe, Dios creó el mundo en 6 días y el séptimo… recaudó.

Negro y rosa

7 mayo, 2007

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Ya que he abierto la veda de mi lado más frívolo, voy a bucear en él hablando del color por excelencia, el que representa la ausencia del mismo, paradigma de elegancia, asociado al mal en sí mismo, al futuro incierto, al crimen, al humor macrabo, a la mala suerte. Con ustedes, de guan an onli: ¡el negro!

Tanto en mi ropero como en el futurible zapatero es (y será), sin duda, el que domina. El que nunca falla a pesar del estado de ánimo o las ojeras que arrastre. Con el que siempre me veo bien. El problema es que de un tiempo a esta parte se ha convertido en misión imposible ir de negro riguroso. La culpa es del gato, que tiene la casa inundada de pelos blancos. No hay forma humana de deshacerte de ellos. Pareciera que cualquier camiseta de algodón se hubiera convertido por arte de gato en una de angora. He probado con los clásicos cepillos de ropa, la aspiradora, la extracción unitaria manual. Nada. No hay manera. Hasta el punto de que desde que compartimos piso con Grissom (el gato) el negro, ¡mi negro! se ha visto relegado al asfixiante armario. Porque, cabezota que es una, el día que pese a todo decido ponerme alguna prenda negra, me lo paso cual chimpancé desparasitando a su congénere. Como hoy, por ejemplo, que tengo los dedos agarrotados ya, con forma de pinza de tanto estirar. ¡Y para colmo al vestirme me he manchado de desodorante! Me he dado cuenta en la oficina. Toda la parte interior del codo blanca. Vamos, que voy de un cómodo todo el día que ni os cuento. Que digo yo, ¿tanto cuesta aplicar la fórmula “antimancha” a todos los Dove? Porque el caso es que existe, yo lo he tenido en estas manitas, pero sólo lo encontré en el Hipercor. Incluso volví expresamente para reabastecerme dado que en otros supermercados ni saben lo que es, pero ya no estaba.

En fin, que me trae negra. Y no es que no me guste el rojo o el blanco o el verde lima, no. Me gustan todos los colorines, todos a excepción del rosa. No puedo con él, en ninguna de sus tonalidades: palo, chicle, pastel, coral… Y del rosa arzobispo con reminiscencias falangistas mejor ni hablamos.